“Eloy García y sus doce apóstoles”. La tribuna del Centenario por Alejandro Cerezo

El pasado 8 de abril fallecía, a los 81 años de edad, el músico militar nacido en Benejúzar (Alicante), pero especialmente vinculado a Málaga, Eloy García López.

Eloy García pertenecía al mundo de la música militar. De hecho, al finalizar su carrera superior, ingresó por oposición en el Cuerpo de Directores Músicos del Ejército de Tierra, en donde alcanzó el rango de teniente coronel. Entre diversas formaciones militares, dirigió las bandas de La Legión de las sedes de Málaga y Almería.

Es precisamente la Congregación de Mena la primera destinataria de sus marchas procesionales. En 1995 firma ‘El Cristo de La Legión’ y ‘La Soledad’. Serán las primeras de las doce composiciones que ha legado para el mundo cofrade de Málaga, todas ellas de enorme calidad, éxito y destreza melódica.

La definitiva consagración de Eloy García llega en 1998 con la marcha ‘Virgen del Amor Doloroso’, que pronto se hará un hueco en los repertorios procesionales de la ciudad gracias a la banda de música de la Expiración, a la que Eloy García se sintió siempre especialmente vinculado.

La expresiva marcha dedicada a la Archicofradía de Pasión será una composición muy recurrida desde su creación en las procesiones locales y hoy día es una de las más interpretadas en las crucetas musicales. La propia hermandad  guarda para ella un rincón muy importante, en la medida que también ha cooperado a fijar la identidad propia de la cofradía en la calle.

Si ‘Virgen del Amor Doloroso’ triunfará en términos locales, ‘Alma de la Trinidad’, compuesta en 2000 para la coronación de la Dolorosa de la Cofradía de Jesús Cautivo, será la tecla clave para la proyección de Eloy García en el panorama musical andaluz e incluso nacional.

Aunque no gozó de aceptación inmediata -tampoco, en absoluto, rechazo-, no será hasta diez años después de su estreno, aproximadamente, cuando ‘Alma de la Trinidad’ comience a aparecer en los repertorios de bandas de Sevilla, Granada, Almería, o incluso lugares más remotos como el levante español, Cuenca o Zamora, convirtiéndose sin género de dudas, hoy por hoy, en la marcha malagueña para banda de música más difundida fuera de nuestras fronteras.

Las cofradías de la Expiración y Mena son las que aglutinan en su patrimonio la mayor cantidad de marchas procesionales de Eloy García. Por su vinculación a la banda de la primera, compuso ‘Dolores Coronada’ al cumplirse una década de su fundación, en 2002, mientras que a la madrina de la formación, Ivonne Giovanelli, dedicó ‘Música para una Madre’ en 2008. En medio firmó la sobrecogedora ‘Consummatum Est’ (2005) dedicada al Cristo de la Expiración. Su otra marcha procesional para esta hermandad del Miércoles Santo es ‘Manto y Corona’, compuesta en 2011 en el 25º aniversario de la coronación canónica de la Virgen de los Dolores.

La Congregación de Mena, por su parte, además de las dos composiciones mencionadas arriba ‘Cristo de La Legión’ y ‘La Soledad’, cuenta con las marchas ‘Bajo tu manto’ (2006) y la pieza ‘Frente a Ti’, compuesta diez años después, y que pasa por ser su última composición.

La firma de Eloy García también está presente en el a veces olvidado e importantísimo terreno de las marchas de gloria y eucarísticas. Así, en 2004 compuso ‘Coronación de Nuestra Señora del Carmen’, para esta efeméride que protagonizó la querida imagen perchelera; y tres años después se estrenó ‘Iubilaeus’, en conmemoración del año jubilar Amor Doloroso, en el cincuentenario de la incorporación de la imagen mariana a la Archicofradía de Pasión.

Además de sus obras sobre partitura, el legado de Eloy García también quedará plasmado para la posteridad en el mundo de las bandas de música. En 2012, buena parte del colectivo que formaba parte de la banda de la Expiración y que se sentía especialmente vinculado al músico, funda la Unión Musical Maestro Eloy García, que él mismo apadrinó y para quien compuso el pasacalles ‘Al compás de la Unión Musical’. Esta banda y la de la Expiración se fusionaron en 2020, acordando mantener el nombre de este compositor.

La calidad de sus composiciones, el inconfundible corte militar de sus marchas y el inteligente uso de la percusión, más allá de las exquisitas melodías, han sido los ingredientes que han situado a las marchas de Eloy García en los más altos escalafones nacionales de la música procesional actual. Descanse en paz; no así sus doce marchas que, como doce apóstoles, están llamadas a seguir perpetuando el talento de este artista, a modo de eterno homenaje a su legado.